Primero lo primero: ¿por qué deberías tener una rutina?
Tu piel se ve expuesta a infinidad de factores diarios que pueden afectar su salud, por ejemplo: sol, contaminación, maquillaje, sudor… y sí, estrés también.
Tener una rutina ayuda a:
- Mantener tu piel limpia y saludable
- Evitar brotes de imperfecciones y/o resequedad
- Mejorar la textura
- Verte más glow sin tanto esfuerzo
Y no, no necesitas 10 pasos. Con hacerlo bien, es más que suficiente.
La regla de oro del skincare (grábatela en serio): aplica de lo más ligero a lo más pesado
O sea, primero van los productos más líquidos y ligeritos, y al final los más densos y cremosos.
Ejemplo fácil:
tónico → suero → crema → protector solar
¿Por qué importa tanto esto?
Porque cada producto necesita ser absorbido correctamente en tu piel. Si empiezas con algo muy pesado (como una crema), vas a crear una especie de barrera que no deja que los productos ligeros se absorban adecuadamente. Es prácticamente como si intentarás echar agua sobre aceite… ¡no pasará absolutamente nada!
En cambio, si sigues el orden correcto: tu piel absorbe mejor los activos, aprovechas cada producto al máximo y y evitas que se “encimen” o se genere una textura de bolitas o rollitos. Si no respetas el orden… estás desperdiciando producto.
Así que ya sabes: ligero primero, pesado después… y tu piel lo va a notar.


